Creo en los lanzamientos con organización, paciencia, y estrategia.
Este correo es un lanzamiento sin nada de todo eso.
Resulta que hace unos días me pasó algo: fui adoptada por un uruguayo en la orilla.
Suena muy bizarro, ya lo sé.
Mi vida viene siendo en general bastante bizarra.
Ahora te lo cuento, pero quiero que lo leas sabiendo que esta historia me llevó a crear algo increíble desde Mind Blower.
Algo para lo que llevo trabajando dias sin pensar en otra cosa por la visión que tengo y algo para lo cúal te voy a dar acceso libre al final por estar en este newsletter y leer mis historias.
Lo único que tenés que saber es que me estuve obsesionando con el concepto AUTOEFICACIA .
Por si no sabes que carajo es la autoeficacia:
Copy, Paste:
“La autoeficacia es la creencia o confianza que tiene una persona en su propia capacidad para hacer una tarea y lograr una meta”
Ahora si.
Acá viene la historia.
Hace unos sábados atrás un uruguayo me encontró en la orilla con mi 0% y me adoptó casi sin conocerme.
Sigo en Santa Teresa, Costa Rica. Ya llevo 4 meses viviendo acá como siempre quise. Surfeando, en bikini y descalza.
Todos mis días arrancan de la misma manera:
Levantarme, preparar mi mate, cruzar a la playa para chequear las olas, y decidir si quiero meterme a surfear o si será un día de bajar a chequear las olas cada 1 h para encontrar el momento perfecto.
Asi que ahí estaba yo, con mi bikini blanca sentada en un tronco en la orilla, mate en mano, tratando de interpretar si hoy el mar estaba apto para mi surf.
¿A qué conclusión llegué?
A ninguna JAAJJAJA.
Solo vi que las olas estaban más grandes y que había demasiada corriente.
Acá mi autoeficacia para ir a surfear iba en un 20%.
Igualmente, fui a casa a buscar mi tabla, mi GoPro y a mi amiga Nati para convencerla de que las olas estaban increíbles hoy, para no ir sola.
En cuanto volví a casa, Nati se asomó por la ventana negra que da al mini patio que tenemos de entrada.
Nati: “Y…cómo esta??????”"
Ro: *explicación sin mucho fundamento
Nati: “No me convenciste, me quedo”.
Acá mi autoeficacia bajó a un 10%
Volví a la playa, fingí mucha seguridad con la cuestión y me dije “es hacer lo de siempre solo que con olas enormes y sin Nati. Tranquila, vos podés”
Autoeficacia sin subir.
Lo siguiente fue quedarme parada en la orilla con mi remera celeste de Mind Blower, esa que corté con un cuchillo para que quede más corta y que ahora parece que estuviera mordida por un perro, y mi hermosa tabla blanca, al costado mío apoyada en mi cintura del lado derecho.
Tiesa.
Esperé tratando de encontrar ese momento de calma donde podés correr como una desquiciada, saltar arriba de la tabla y empezar a remar para aprovechar que no hay olas. Pero ese momento nunca apareció.
Esperé tiesa 8.23 minutos.
Demasiado.
Acá mi autoeficacia bajó a un 7%.
Salió una chica. Le pregunté qué tal estaba adentro. No me convenció.
5%
(esta es mi cara de 5% en el minuto 8 del video).

Me senté en ese tronco que se ve atrás, me saqué el leash del tobillo izquierdo y apagué la GoPro.
Decidí que no era el día.
Decidí irme.
De repente, escucho un tímido “Hola, Ro” a mis espaldas.
Era Gonzalo, el uruguayo.
A Gonzalo lo conocí el otro día en la orilla, mientras con Nati nos acomodábamos para entrar al agua un día de olas desafiantes también.
Ese día se había acercado para darme indicaciones que no le había pedido sobre como posicionar mi GoPro en la tabla y me cayo mal al instante.
Pero ahi estaba Gonzalo otra vez, asi que lo saludé de vuelta y cuando vió que llevaba mi tabla pero que también llevaba mi pelo seco me dijo algo como: “NO ME DIGAS QUE NO TE VAS A METER”
Le di el speech que había fabricado en mi cabeza esos 8.23 minutos de parálisis sobre que hay que saber cuando bajarse, que había que aceptar el nivel que uno tenía y que se veía demasiado grande para mí.
0%
Me dijo que el otro día cuando nos habíamos cruzado y hablado sobre mi GoPro, estaba igual de grande y que si me había animado a meterme.
tenía razón!!!!!!!!
Autoeficacia subiendo a 20%
Lo siguió con un “dale, seguime!!!”
30%
Se metió con muchisisisima decisión y empezó a remar, mientras se daba vuelta haciendome gestos con la cabeza como de “dale”.
ví que él podía.
40%.
lo seguí.
de repente ya estoy acostada en la tabla remando.
Whatt!!! 45%
remamos un buen rato, no se sintió fácil.
me comí varios bombazos? si.
estaba grande? si.
estaba haciendo todo lo que hacía Gonzalo? si.
estoy llegando? SIIIII
50%
Llegué al line up, ese lugar donde las olas ya no rompen y llegás a la calma del mar donde podes sentarte en la tabla a descansar y esperar tu ola.
70%
descansé, esperé, remé y observé durante 1 hora.
Gonzalo me contaba sobre el surf en Uruguay mientras yo no paraba de pensar que había demasiados hombres que parecían ser muy cracks y que ¿¿¿qué hacía yo ahí???.
Estaba dudando, volví a hablar con Gonzalo, me volvió a mostrar con evidencia que si podía estar ahí.
Le pedí que cuando venga una ola para mi grite “ESTA” y le prometí que la iba a remar con toda.
hasta que llegó mi primer ola.
la remé con todas mis fuerzas mientras escuchaba a Gonzalo gritando a mi izquierda sentado en su tabla.
“ESTA!!!”
“DAAAAAAALEEEEEE ROOOOOOO”.
La remé. Me paré. La surfié.
100%
…
…
bsdhjgsyfkbgsdyjfjscdfcjskcgf
Volví a entrar, remando sola esta vez, y me dí cuenta del enorme valor que tenía lo que había hecho este uruguayo que no me conocía de nada.
Entendí que había dicho muy poco pero había hecho un montón.
Me había mostrado con evidencia y ejemplo que yo en realidad si podía. Si era un día para mi. Si podía surfear.
Que ya lo había hecho antes, y que lo podía repetir.
Remé hasta donde estaba Gonzalo y le agradecí por haberme mostrado que podía entrar con él.
A las 2 hs salimos, charlamos un rato en la orilla, nos dimos cuenta de que teníamos el mismo apellido y nos abrazamos al gritito de “primooooossss” festejando una gran mañana de surf inesperada.
Mi vida viene siendo demasiada bizarra, yo te avisé.
Volví a casa
expandida,
feliz,
surfeada,
insolada, (no surfeen de 9 a 12),
con un nuevo primo, (jajaja)
y pensando:
¿Como es que estuve 8.23 minutos buscando evidencia dentro mío de que podía, pero la encontré en el reflejo de otro?
¿Como puedo la próxima vez encontrarla en mï misma?
Después de darle vuelta por días a esta historia y de obsesionarme con la autoeficacia, entendï que Gonza había hecho 3 cosas:
Me recordó una evidencia del pasado. “Ya te metiste un día como hoy”
Entró él primero.
Me invitó a seguirlo con el “dale”
Y pensé que cuando Gonzalo no esté, voy a necesitar algún lugar que me recuerde todas las veces que ya entré, que ya remé, que sobreviví a los bombazos y que agarré olas que me parecían desafiantes.
Todo esto + sumado a que soy demasiado inquieta =
estuve trabajando en la creación de la app de Mind Blower.
Un lugar donde poder guardar evidencia, TU propia evidencia, para el día en que la cabeza vuelva a decir "mmmm estoy en 5%".
Esta pensada para registrar cuantas horas pasamos en el agua, spots donde surfamos, registrar y celebrar hitos.
Tengo mucho mas para decir de esto? Si.
Pero aún lo estoy procesando y armando, honestamente. Tengo muchas historias que dan origen a esta necesidad que descubrí y mi entusiasmo es TAN ENORME QUE YA QUERÍA LANZARLO AL MUNDO.
Asi que, acá está.
Abrila.
Mirala.
probala.
Y contame que tal…
Acá entrás:
Ro, de Mind Blower.
Somos otra especie.
PD: Todo empezó con un uruguayo pesado que quería cambiar el sentido de mi GoPro.
PDD: algunas cosas pueden fallarrrrrrrr, aun trabajando en ello <3
